Tres días en Valencia: Oceanogràfic y el atardecer que no olvidé
Viajamos desde Murcia en autobús, dormimos a 50 euros cerca del complejo y le dedicamos un día entero a Oceanogràfic. Aun así, no fue suficiente.

Hay viajes que planeas con meses de anticipación y hay viajes que salen de un "¿nos vamos este fin de semana?" y terminan siendo los que más recuerdas. Este fue de los segundos.
Salimos de Murcia en autobús. El trayecto es directo, cómodo, y en menos de tres horas ya estábamos en Valencia con la mochila en la espalda y tres días por delante.
Nos alojamos en un hotel pequeño a unos minutos caminando del complejo. Pagamos alrededor de 50 euros por noche, que para lo bien ubicado que estaba fue una muy buena decisión. Poder salir del hotel y llegar a pie hasta la entrada sin transporte, sin esperar taxis, se agradece cuando el plan es caminar todo el día.
Oceanogràfic: necesitas un día completo (y puede que no te alcance)
Oceanogràfic Valencia es el acuario más grande de Europa. Eso no es una frase de folleto turístico, es lo que entiendes cuando llevas dos horas dentro y sigues viendo carteles de zonas que todavía no has visitado.
El edificio principal, el Submarino, ya te avisa desde fuera de lo que te espera. Los arcos blancos sobre el agua, los patos que nadan como si el lugar fuera suyo, la luz que rebota en todo... antes de entrar ya tienes el teléfono en la mano.
Dentro, la experiencia es difícil de resumir porque hay demasiado. Hay zonas de océano abierto, arrecifes de coral, tiburones, medusas, delfines. El espectáculo de los delfines hay que verlo. No porque sea un show de circo, sino porque en vivo hay algo que las pantallas no transmiten.
Los animales que te esperan dentro
Los flamencos están en una zona abierta con agua y los puedes ver muy de cerca. La combinación de esos pájaros rosados con la arquitectura blanca del fondo es de esas imágenes que no planeas y que terminas guardando para siempre.
Y luego están las jirafas. Hay un área donde puedes verlas desde abajo, a través de una abertura en la roca, con el cuello estirándose hacia las palmeras. Con otra más pequeña al fondo, descansando. Uno de esos momentos que te recuerdan por qué vale salir de casa.
Sobre comer: sí se puede comer dentro del parque. Hay varios puntos repartidos por las distintas zonas y la comodidad de no tener que salir en medio del recorrido compensa.
El Museo de las Ciencias y el Hemisfèric
Al día siguiente tocaron los otros dos edificios del complejo: el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe y el Hemisfèric.
Si el primer día te impresiona por los animales, estos dos te dejan sin palabras por la arquitectura. El Museo de las Ciencias es todo vidrio, acero y líneas que no terminan. Hay escaleras que son una fotografía en sí mismas, pasillos con luz cenital, estructuras que quedan muy bien en cámara.
La exposición interior tiene contenido muy interesante, pero si vas con alguien al que le gustan las fotos, calcula el doble de tiempo. El lugar te da excusas para parar en cada esquina.
El Hemisfèric es el edificio en forma de ojo. Por dentro funciona como cine IMAX y planetario. Tiene sesiones programadas, así que si tienes una tarde libre es buena idea revisar los horarios antes de llegar.
El atardecer que no estaba en el plan
Una de las tardes, después de caminar horas, nos quedamos a ver cómo el sol caía sobre los edificios del complejo.
El cielo se pone de un naranja que no parece real. Los edificios se recortan contra esa luz y la ciudad de repente tiene un silencio distinto. No lo buscamos, nos lo encontramos. Y fue lo que más recordamos del viaje.
Lo que tienes que saber antes de ir
Los zapatos son lo más importante. Se camina muchísimo, tanto dentro de cada edificio como entre uno y otro. Lleva zapatillas cómodas y ropa que no te apriete, porque el recorrido es largo y el cansancio llega.
Si viajas desde Murcia, el autobús es la opción más práctica y económica. Alojarte cerca del complejo te ahorra tiempo y transporte. Nosotros encontramos algo decente por 50 euros y desde ahí llegamos caminando a todo sin depender de nadie.
Valencia en tres días no se agota. Pero sí te da tiempo para entender por qué hay gente que vuelve.
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Escrito por
Co-fundadora de Maletify. Me gusta viajar y conocer todo lo que puedo — creo que es la mejor inversión. Comparto lo que veo para que tengas una guía real de alguien que estuvo ahí.
