París en 5 días: Torre Eiffel, Notre Dame y un sueño cumplido
Quería ir a París desde los veinte años. Cuando por fin llegué con mi esposo, supe que hay destinos que no se visitan, se sienten.

Hay destinos que llevas años planeando y cuando por fin llegás, te das cuenta de que ningún video de YouTube te había preparado para lo que se siente en vivo. París fue eso para mí.
Quería ir desde que tenía veinte años. No se me había dado la oportunidad, la vida siempre tenía otra cosa que atender. Y cuando por fin pude ir junto a mi esposo, de verdad que fue algo maravilloso. Para mí fue una experiencia que no tiene palabras del todo, pero voy a intentar contarla.
Nos quedamos cinco días y cuatro noches en el Résidence du Parc Vanves, un apartahotel en Vanves, en las afueras de París. Una buena base: tranquila, con metro cercano y a un precio más razonable que alojarse dentro del centro de la ciudad.
El primer día: Notre Dame, el Louvre y la Torre
El primer día lo usamos para lo que yo tenía pendiente desde hacía años: Notre Dame, el museo del Louvre y la Torre Eiffel. Sé que parece demasiado para un solo día, y sí, fue agotador. Pero cuando llevás tanto tiempo esperando un viaje, querés aprovechar cada hora.
Notre Dame acababa de reabrir después de los años de restauración post-incendio. Verla de cerca, caminar alrededor, es entender que hay edificios que no se construyen para una generación sino para todas.
El Louvre es otro universo. Lo que más me impactó no fue la Mona Lisa —que es más pequeña de lo que uno imagina y está detrás de un vidrio enorme rodeada de gente— sino los pasillos enteros llenos de historia que nadie menciona porque todos están corriendo hacia la misma sala.
Y luego llegó la Torre.
La Torre Eiffel: historia, números y lo que se siente subir
Agradezco a Dios, agradezco al universo que me haya permitido viajar a París y llegar hasta aquí, porque la Torre Eiffel es un monumento histórico precioso que tiene su historia, y vale conocerla antes de pararte frente a ella.
La torre fue diseñada por Gustave Eiffel y construida entre 1887 y 1889 para la Exposición Universal de París, que celebraba el centenario de la Revolución Francesa. En ese momento era la estructura más alta del mundo con sus 300 metros (hoy, con la antena, llega a 330). Usaron 18.038 piezas de hierro ensambladas con más de dos millones y medio de remaches. El proyecto completo se terminó en dos años, dos meses y cinco días.
Lo irónico es que Eiffel la construyó pensando que sería temporal. El plan original era demolerla en 1909. Lo que la salvó fue convertirse en torre de radio y telecomunicaciones, una función que nadie había planeado para ella.
Hoy la visitan alrededor de siete millones de personas al año. Y cuando estás ahí abajo, con el cuello hacia atrás mirando cómo se pierde en el cielo, entendés completamente por qué.
Nosotros subimos hasta la cima. La entrada cuesta 37 euros por persona para llegar al nivel más alto. No es barato, pero si vas a París y no subís hasta arriba, te estás perdiendo la mitad. Desde allá arriba, la ciudad desaparece bajo tus pies.
La sensación de pararte en ese nivel y mirar hacia abajo es algo que no se olvida. Paris se ve infinita. El Sena serpentea entre los tejados grises, el Arco del Triunfo parece una miniatura y la ciudad se extiende en todas direcciones sin que puedas ver dónde termina.

Después bajamos y comimos en un restaurante justo al lado de la Torre. No recuerdo el nombre pero sí recuerdo que pedimos algo simple, una mesa afuera, y que desde ahí podíamos seguir mirando la estructura. Eso ya valía por sí solo.
El Arco del Triunfo y los Campos Elíseos
Otro día lo dedicamos al Arco del Triunfo. Mandó Napoleón a construirlo en 1806 para honrar a los ejércitos franceses, aunque él nunca lo vio terminado. La obra se prolongó 30 años y fue inaugurada en 1836.
Lo que más me llamó la atención no fue el arco en sí sino la rotonda que lo rodea: doce avenidas que salen de ahí como rayos de una rueda. Es caótico y ordenado al mismo tiempo. Los Campos Elíseos bajan desde ahí y es exactamente como lo imaginás cuando lo ves en fotos, pero más ancho y más animado.

Lo que no me esperaba de París
Esperaba una ciudad bonita. No esperaba sentirme tan pequeña frente a cada edificio. No esperaba que cada plaza tuviera su propia historia completa que podría ocupar un libro entero.

Tampoco esperaba lo que cuesta comer bien sin gastar de más. Hay una diferencia enorme entre los restaurantes que están en las calles principales cerca de los monumentos y los que están dos calles más adentro. Los del centro cobran la ubicación. Si caminás un poco, comés igual de bien pagando la mitad.
Los recuerdos que te llevás
Una de las cosas que más me gustó de París fue la cantidad de tiendas de recuerdos y la variedad que tienen. Nos llevamos algunos souvenirs y entre ellos esta placa que me encantó — tiene todo lo que uno asocia con Francia en un solo objeto.

Son esas pequeñas cosas que cuando las ves en casa te regresan al viaje de inmediato.
Lo que me llevaré siempre
Hay ciudades que visitás y hay ciudades que te quedan. París me quedó.
No porque sea perfecta —las calles están llenas de gente todo el tiempo, el metro es ruidoso y la Torre es más fría de lo que parece en las fotos— sino porque es una ciudad que te obliga a estar presente. No podés caminar mirando el teléfono porque te perdés algo en cada esquina.
Quería ir desde los veinte años y fui. Y agradezco que se haya dado. A Dios, al universo, a mi esposo que dijo que sí cuando propuse el viaje.
Si estás pensando si ir a París vale el precio del avión, te cuento que la pregunta correcta no es esa. La pregunta es si estás listo para que una ciudad te deje con ganas de volver antes de que termines el primer día.
Si estás planeando este viaje y querés optimizar el presupuesto, en cómo ahorrar en alojamiento cuando viajás tengo algunas ideas concretas que aplican bien para París. Y si el vuelo sigue siendo el obstáculo, la guía de apps para vuelos baratos puede ayudarte a encontrar el momento.
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Escrito por
Co-fundadora de Maletify. Me gusta viajar y conocer todo lo que puedo — creo que es la mejor inversión. Comparto lo que veo para que tengas una guía real de alguien que estuvo ahí.