Ruta Mallos de Riglos: qué ver y cómo llegar desde Huesca
Los Mallos de Riglos son torres de conglomerado de 300m en Aragón. Descubre qué ver, cómo llegar desde Huesca y mejores épocas para visitarlos.
Los Mallos de Riglos son exactamente lo que parecen en las fotos: torres de conglomerado rojizo de hasta 300 metros que salen de la tierra sin avisar, a solo una hora de Huesca. Y no, no hace falta ser escalador para que merezcan el viaje.
Llegué a Riglos un martes de octubre de 2022 sin saber muy bien qué esperar. Había visto fotos, claro, pero esas fotos mienten en la dirección contraria a lo habitual: hacen los mallos más pequeños de lo que son. Cuando los ves en persona, parados en el pueblo, con esas moles encima tuya, lo primero que haces es mirar hacia arriba y quedarte callado. Y yo no me quedo callado fácilmente.
El pueblo en sí tiene menos de 20 habitantes. Una iglesia, unas pocas casas pegadas a la roca, un bar (el Bar Restaurante El Puro, que abre cuando le da la gana, lo digo con cariño y con algo de frustración porque llegué con hambre). La magia de Riglos no está en infraestructura turística. Está en que aún no la tiene.
Qué hacer en los Mallos de Riglos si no escalas
La ruta del Camino de los Mallos es accesible para cualquiera que camine un mínimo. Son unos 4 kilómetros de ida y vuelta con desnivel moderado, sale desde el propio pueblo y te lleva a una perspectiva lateral de los mallos que desde abajo no consigues. El suelo es pedregoso en algunos tramos (no vengas con sneakers de ciudad, por favor) y hay partes expuestas si tienes vértigo. Bueno, vale, quizás estoy simplificando, pero el punto es que no necesitas equipo técnico para disfrutar la ruta principal.
Para los que escalan, Riglos es terreno sagrado. El Firé y el Mallo Pisón concentran rutas de todos los niveles, aunque la mayoría son para gente con experiencia. Si vas con guía, contrata con empresas locales aragonesas en vez de agencias de Zaragoza: la diferencia en conocimiento del terreno se nota, y los precios son similares (entre 60 y 90 euros por persona para una jornada guiada, según temporada).
Una cosa que casi ningún artículo dice: los mallos son preciosos también en invierno. La mayoría de la gente los visita en primavera y verano, pero en enero o febrero, con niebla baja en el valle del Gállego y el sol pegando directo en las rocas rojas, la imagen es de otro nivel. Y hay mucha menos gente. Yo los elegiría en temporada baja antes que en verano, aunque admito que la ecuación cambia si vas con niños pequeños o si el frío te afecta.
Si estás organizando el viaje con calma y quieres entender mejor cómo moverse por la zona sin coche, el artículo de Viajar en tren por Europa 2026: rutas, precios e Interrail puede ayudarte a conectar la lógica de transporte, aunque Riglos específicamente requiere coche desde Huesca sí o sí.
Cómo llegar y dónde dormir
Desde Huesca son unos 55 kilómetros por la A-132 en dirección a Jaca, y luego desvío hacia Riglos. Sin coche, es complicado: hay autobús desde Huesca pero con frecuencias que no se pensaron para turistas. Honestamente, a veces ni yo sé si lo que hago es recomendar el transporte público por principio o simplemente porque me parece lo correcto, pero aquí la respuesta es que el coche gana.
Para dormir, las opciones en el pueblo son mínimas: hay una casa rural que conviene reservar con meses de antelación en primavera. Lo más habitual es alojarse en Ayerbe (a 10 minutos), donde hay algo más de oferta. Los precios rondan los 50-70 euros la noche en temporada normal. Si buscas algo más elaborado a nivel de ruta por Aragón, la lógica del slow travel aplica perfectamente aquí: Riglos no es un destino de paso de dos horas. O le dedicas una jornada completa, o mejor véalo desde el coche y sigue.
Antes de ir, revisa los tapones de oídos si te quedan en el fondo de la mochila: dormir en casas rurales con paredes finas y silencio de pueblo que se rompe con cualquier cosa es una experiencia que agradeces tener los OPEIIN Tapones Oídos Silicona para Dormir a mano.
La ruta de los Mallos de Riglos es de esos lugares que no necesitan hype para justificar el viaje. El hype ya llegó, y de momento el lugar lo aguanta.
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Cofundador de Maletify. Amante de los viajes, la playa y con muchas ganas de conocer nuevos lugares. Comparto lo que voy aprendiendo en el camino: vuelos baratos, tips y errores para que no los repitas.