Cuéllar Segovia: qué ver, comer y cómo llegar en 24 horas
Descubre Cuéllar, villa medieval de Segovia con el mejor lechazo castellano, iglesias mudéjares y castillo del XV. Qué ver, dónde comer y cómo llegar.
Un amigo me dijo hace poco, tomando café en un bar de Lavapiés: "Es que en España siempre priorizamos lo de fuera antes que lo que tenemos al lado". Y tenía toda la razón. Llevo diez años viajando por medio mundo y hay destinos en la Península que descubrí más tarde que algunos rincones de Asia. Cuéllar fue uno de ellos.
Cuéllar es una villa medieval en el norte de la provincia de Segovia que se puede hacer perfectamente en 24 horas desde Madrid. Tiene uno de los conjuntos mudéjares mejor conservados de Castilla, un castillo de los que te dejan con la boca abierta y una tradición gastronómica centrada en el lechazo asado que justifica el viaje por sí sola.
Lo que te vas a encontrar en pocas palabras:
- Un castillo-palacio del siglo XV con vistas sobre el valle del Cega
- Iglesias mudéjares declaradas Bien de Interés Cultural
- Muralla medieval parcialmente intacta que rodea el casco histórico
- Lechazo churro al horno de leña en asadores con décadas de historia
- Precios que ya no existen en casi ningún otro destino turístico de España
¿Cómo llegar a Cuéllar desde Madrid sin coche?
Aquí viene la parte que la mayoría de blogs omite porque la respuesta no es cómoda: llegar a Cuéllar en transporte público es posible, pero requiere paciencia.
La opción más directa es tomar un autobús desde la Estación Sur de Madrid (Méndez Álvaro) con la empresa La Sepulvedana. El trayecto pasa por Segovia capital y desde allí hay conexión a Cuéllar, aunque los horarios son limitados y en fin de semana se reducen todavía más. Cuenta con unas 2 horas y media de viaje total, aproximadamente.
Si vas en coche, la cosa cambia radicalmente. Desde Madrid son unos 140 km por la A-1 dirección Burgos, luego desvío hacia Cuéllar. Hora y cuarto, hora y veinte según el tráfico. Un alquiler de coche para el fin de semana desde Madrid ronda los 40-60 USD dependiendo de la plataforma (yo suelo mirar en Rentalcars para comparar precios reales, aunque las condiciones cambian constantemente).
Mi recomendación honesta: si no tienes coche o no quieres alquilar uno, combina Cuéllar con una noche en Segovia capital, donde sí llegas fácil en AVE o bus. Desde Segovia, el trayecto a Cuéllar en autobús local es de unos 45 minutos.
El castillo de Cuéllar: más impresionante de lo que imaginas
Reconozco que cuando llegué a Cuéllar no sabía qué esperar exactamente. Vi fotos del castillo y pensé "bueno, otro castillo castellano más". Error mío. Completamente.
El Castillo de Cuéllar es una mezcla de fortaleza medieval y palacio renacentista que perteneció al Duque de Alburquerque. La estructura actual data principalmente del siglo XV, aunque hay partes del XIII. Lo que llama la atención no es solo el tamaño (considerable), sino el estado de conservación y el hecho de que hoy funciona como sede del Instituto de Educación Secundaria "Segundo de Chomón". Sí, hay estudiantes de bachillerato que se van al instituto cada día en un castillo del siglo XV. Eso me pareció absolutamente surrealista.
Las visitas guiadas cuestan entre 3 y 5 euros según el tipo de entrada. Los horarios varían según temporada, así que lo más seguro es consultar directamente en la web del Ayuntamiento de Cuéllar antes de ir. Los fines de semana suelen tener más pases.
Desde el exterior, las vistas sobre la campiña segoviana y el río Cega compensan por sí solas.
El mudéjar que nadie viene a ver (y debería)
Bueno, vale, quizás estoy simplificando, pero el punto es que Cuéllar tiene un patrimonio mudéjar que está ridículamente infravalorado turísticamente. Hay diez iglesias románico-mudéjares en la villa, diez, y la mayoría reciben mucho menos visitantes de los que merecerían.
Las que no puedes saltarte:
- San Esteban: una de las mejor conservadas, con ábside mudéjar de ladrillo que es puro manual de arquitectura medieval castellana
- San Martín: más austera pero con detalles en la torre que merecen cinco minutos de atención real
- San Andrés: parte del antiguo convento, con acceso más irregular pero interesante
- Santa Clara: convento activo, no siempre visitable, pero el exterior tiene su encanto
El conjunto completo está declarado Bien de Interés Cultural. Lo curioso es que, a diferencia de otros pueblos que han convertido su patrimonio en parque temático para turistas (sin juzgar, cada uno sobrevive como puede), Cuéllar sigue siendo un lugar donde la gente vive, compra en la panadería de la esquina y pasa al lado del ábside románico sin darle mayor importancia.
Para mí eso tiene un valor que no sé cómo cuantificar.
El lechazo es el verdadero motivo del viaje
No voy a fingir que el patrimonio mudéjar fue lo primero que me atrajo de Cuéllar. Fue el lechazo. Y no me arrepiento nada de esa honestidad.
El lechazo churro es una raza autóctona castellana. El cordero lechal se asa en hornos de leña a temperatura controlada durante horas, con agua, sal y poco más. El resultado es una carne que se desprende sola del hueso con una piel crujiente que debería estar en algún tipo de patrimonio gastronómico inmaterial de la humanidad.
En Cuéllar hay varios asadores con décadas de historia. Los nombres que escucharás repetidos entre los lugareños: Asador El Jardín y Mesón El Zagal son referencias habituales en la zona, aunque los precios y menús cambian temporada a temporada. Un cuarto de lechazo al horno ronda los 18-24 euros por persona según el establecimiento. Caro para un pueblo castellano, honestísimo para lo que te dan.
Mi opinión contraintuitiva, que ya sé que a algunos les va a parecer una herejía: el lechazo de Cuéllar no tiene nada que envidiarle al de Aranda de Duero o Peñafiel, destinos que tienen mucha más prensa. Cuéllar está en el mismo nivel o por encima, y sin la saturación turística.
(Y ya que hablamos de gastronomía castellana y vino, si te interesa la ruta vinícola de la región, en Maletify escribimos sobre los Vinos de Garnacha Gredos: Bodegas y Rutas 2026 que combinan muy bien con este tipo de escapada por la Castilla más auténtica.)
¿Vale la pena quedarse a dormir?
Esta es una pregunta real que me hago con muchos destinos de interior español, y no siempre la respuesta es obvia.
Para Cuéllar, mi respuesta es: depende completamente de lo que busques. Si vas desde Madrid un sábado, puedes llegar a media mañana, visitar el castillo, pasear por el casco histórico, comer un lechazo espectacular y volver a Madrid por la tarde. El viaje de un día funciona.
. Si te quedas a dormir, tienes la villa para ti solo por la noche, que es cuando el casco histórico tiene algo casi fantasmal (en el buen sentido). Las opciones de alojamiento son limitadas: hay alguna casa rural en el entorno y opciones de hospedaje pequeñas en el pueblo. No esperes un hotel boutique con spa, porque no lo hay. Presupuesta unos 60-90 USD la noche para una habitación doble en casa rural de la zona, aunque los precios varían bastante según la época.
Hay algo que nadie dice sobre quedarse a dormir en este tipo de pueblos: el desayuno del día siguiente en un bar local, con el pan de pueblo y el café sin pretensiones, puede ser el momento más bonito de todo el viaje. Y eso no lo capturas si vuelves a Madrid a las 7 de la tarde.
La muralla y el paseo que te puede llevar horas
Cuéllar conserva parte de su muralla medieval, aunque no de forma continua. Los tramos que quedan son suficientes para hacerte una idea del perímetro original de la villa y para hacer un paseo perimetral que combina bien con las vistas al campo segoviano.
El paseo completo por el exterior de la muralla no lleva más de una hora tranquila. Lo que lleva tiempo es pararte a mirar cada ábside, cada detalle en ladrillo, cada torre que se asoma por encima de los tejados. Yo fui en una mañana de octubre con poca gente y me pasé tres horas sin darme cuenta.
El casco histórico tiene una topografía ligeramente elevada que da perspectiva sobre los alrededores. Lleva calzado cómodo, que los adoquines y los suelos irregulares hacen lo suyo.
Hablando de calzado y de prepararse para pueblos donde caminas más de lo que crees: es el tipo de escapada donde el equipaje ligero marca la diferencia. No hace falta maleta para una noche, una mochila de cabina es suficiente. Y si duermes en una casa rural con paredes antiguas donde el ruido de la madrugada puede ser sorpresivo (no siempre, pero pasa), los OPEIIN Tapones Oídos Silicona para Dormir son esos diez gramos en la mochila que agradeces a las 3 de la madrugada.
Cuéllar en agosto: las corridas de toros más antiguas de España
Si vas en agosto, te encuentras con algo que pocas guías mencionan con el contexto adecuado: Cuéllar celebra unos encierros y corridas de toros que están documentados desde 1215, lo que los convierte en los más antiguos de España con registros escritos. Antes que Pamplona, y mucho antes.
Este dato genera reacciones divididas y lo entiendo. No es el tipo de turismo que todo el mundo busca. Pero desde el punto de vista histórico y cultural, el hecho de que Cuéllar tenga encierros documentados desde el siglo XIII es un dato que merece estar en cualquier artículo serio sobre la villa.
Si vas en agosto, el pueblo se transforma. Los precios de alojamiento suben, hay más gente y la atmósfera es completamente diferente a la del resto del año. Para el patrimonio mudéjar tranquilo, mejor septiembre, octubre o mayo.
Los fines de semana de la Ruta Mallos de Riglos: qué ver y cómo llegar desde Huesca me recordaron bastante a esto: destinos españoles con historia brutal y muy poca saturación turística que en agosto cambian de cara completamente.
¿Cuánto cuesta un día en Cuéllar? Presupuesto real
Para un día completo en Cuéllar sin alojamiento, siendo honesto con los números:
- Transporte ida y vuelta desde Madrid (coche alquilado o gasolina compartida): 20-35 USD por persona
- Entrada al castillo: 3-5 USD
- Comida con lechazo, postre y vino: 25-35 USD por persona
- Café, agua, propinas varias: 5-8 USD
- Total aproximado: 53-83 USD por persona
Para una noche añade entre 60-90 USD de alojamiento y un desayuno de 5-8 USD. Sigue siendo una escapada muy accesible comparada con lo que cuestan dos noches en cualquier ciudad española mediana.
Estos números son estimaciones basadas en mi visita y lo que he visto en plataformas como Booking.com, pero los precios de hostelería en destinos rurales pueden variar bastante entre temporada alta (agosto, puentes) y el resto del año.
Algo que aprendí de viajes así es a no fiarme solo de Google Maps para encontrar los buenos restaurantes en pueblos pequeños. Pregunta en la calle. La señora de la panadería suele tener mejor criterio gastronómico que cualquier guía.
Y si vas a combinar esta escapada con más turismo por España y necesitas cargar dispositivos en otros enchufes, el Oliveria Adaptador Enchufe Europeo a Americano 4 Piezas es lo que meto siempre en la mochila cuando viajo con cargadores de distintos países.
Lo que Cuéllar no es (y por qué eso importa)
Cuéllar no es un destino Instagram. No hay un rincón con 50.000 fotos iguales subidas en los últimos tres meses. No tiene una cafetería con latte art y paredes de ladrillo visto reconvertidas para turistas. No vas a encontrar colas para entrar a ningún sitio.
Eso, para mí, es exactamente el argumento principal para ir.
Honestamente, a veces ni yo sé si lo que busco en este tipo de destinos es autenticidad real o simplemente la ausencia de saturación turística, que no es lo mismo pero me produce la misma sensación. Cuéllar tiene las dos cosas o ninguna, según cómo lo mires.
Lo que sí sé es que salí de allí con el estómago feliz, los ojos llenos de ladrillo mudéjar y la sensación de haber encontrado algo que todavía no está en el circuito de los fines de semana automáticos de Madrid. Eso es algo. Cuánto tiempo durará, no lo sé.
Si te animas, ve antes de que lo descubra todo el mundo. Que siempre pasa.
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Escrito por
Cofundador de Maletify. Amante de los viajes, la playa y con muchas ganas de conocer nuevos lugares. Comparto lo que voy aprendiendo en el camino: vuelos baratos, tips y errores para que no los repitas.